lunes, 16 de diciembre de 2013

La fábula de los tres hermanos - Silvio Rodríguez

De tres hermanos el más grande se fue por la vereda a descubrir y a fundar, y para nunca equivocarse o errar iba despierto y bien atento a cuando iba a pisar. De tanto en esta posición caminar ya nunca el cuello se le enderezó, y anduvo esclavo ya de la precaución, y se hizo viejo queriendo ir lejos con su corta visión. Ojo que no mira más allá, no ayuda al pie. Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.
De tres hermanos el del medio se fue por la vereda a descubrir y a fundar, y para nunca equivocarse o errar iba despierto y bien atento al horizonte igual. Pero este chico listo no podía ver la piedra, el hoyo que vencía a su pie, y revolcado siempre se la pasó, y se hizo viejo queriendo ir lejos a dónde no llegó. Ojo que no mira más acá tampoco fue. Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.
De tres hermanos el pequeño partió por la vereda a descubrir y a fundar, y para nunca equivocarse o errar una pupila llevaba arriba, y la otra en el andar. Y caminó vereda adentro el que más ojo en camino y ojo en lo porvenir, y cuando vino el tiempo de resumir ya su mirada estaba extraviada entre el start y el in. Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve. Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú. 

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