lunes, 16 de diciembre de 2013

El principito.

"Cuando yo tenía seis años vi una vez una lámina magnífica en un libro sobre el Bosque Virgen que se llamaba «Historias Vividas». Representaba una serpiente boa que se tragaba una fiera. He aquí la copia del dibujo.
El libro decía: «las serpientes boas tragan sus presas enteras, sin masticarlas. Luego no pueden moverse y duermen durante los seis meses de la digestión.»
Reflexioné mucho entonces sobre las aventuras de la selva y, a mi vez, logré trazar con un lápiz de color mi primer dibujo. Mi dibujo número 1 era así:
Mostré mi obra maestra a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les asustaba.
Me contestaron: «¿por qué habrá de asustar un sombrero?»
Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas mayores pudiesen comprender. Siempre necesitan explicaciones. Mi dibujo número 2 era así:
Las personas mayores me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas y que me interesara un poco más en la geografía, el cálculo y la gramática. Así fue como, a la edad de seis años, abandoné una magnífica carrera de pintor."

La fábula de los tres hermanos - Silvio Rodríguez

De tres hermanos el más grande se fue por la vereda a descubrir y a fundar, y para nunca equivocarse o errar iba despierto y bien atento a cuando iba a pisar. De tanto en esta posición caminar ya nunca el cuello se le enderezó, y anduvo esclavo ya de la precaución, y se hizo viejo queriendo ir lejos con su corta visión. Ojo que no mira más allá, no ayuda al pie. Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.
De tres hermanos el del medio se fue por la vereda a descubrir y a fundar, y para nunca equivocarse o errar iba despierto y bien atento al horizonte igual. Pero este chico listo no podía ver la piedra, el hoyo que vencía a su pie, y revolcado siempre se la pasó, y se hizo viejo queriendo ir lejos a dónde no llegó. Ojo que no mira más acá tampoco fue. Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.
De tres hermanos el pequeño partió por la vereda a descubrir y a fundar, y para nunca equivocarse o errar una pupila llevaba arriba, y la otra en el andar. Y caminó vereda adentro el que más ojo en camino y ojo en lo porvenir, y cuando vino el tiempo de resumir ya su mirada estaba extraviada entre el start y el in. Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve. Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Sonrío.

Sonrío por aquellos que comparten mi sonrisa y también por los que no, para demostrarles que sus opiniones no derrumban, fortalecen. Sonrío por los que no tienen nada y se alegran con tan poco, y por los que, a pesar de tenerlo todo, su corazón es vacío y duro como piedra. Sonrío por quienes me apoyan en cualquier camino que yo tome, y me da la mano cuando caigo, y también por aquellos que dan la espalda y hacen como si nada. Sonrío por mi vieja, mi viejo y mis hermanos, no solo de sangre sino también de corazón, que me ayudan a buscar la solución a mis problemas y me dan esa alegría difícil de explicar con palabras. Sonrío por aquellos que no creían que iba a llegar a donde llegué, que no me dieron su confianza cuando alguna vez la necesité, a esos que tienen almas tristes les pido solo una cosa, que sonrían por lo menos una vez en su vida y vean lo lindo de las cosas.